Ascenso al Island Peak: 6.165 metros
Fecha: Abril de 2019
Lugar: Cordillera del Himalaya, Nepal
Objetivo: Escalar el Island Peak y recaudar 3.000 €
Total recaudado: 4.215 €
Destino de los fondos: Reconstrucción del orfanato Sharadas, destruido por el terremoto de 2015.
El orfanato Sharadas es uno de los proyectos más queridos de la misión Dreams of Kathmandu. Está situado al sur de la capital y lo gestiona de forma ejemplar el matrimonio formado por Milan y Sharadas. En total, viven aquí catorce niños de entre ocho y dieciocho años: Ajita, Aashika, Pabitra, Sapana, Anjali, Sabina, Salome, Lok, Rupendra, Kunsu, Bigyan, Samuel, Sajan y Prakash. Siete chicas y siete chicos.
Cada uno de estos niños representa para mí una enorme fuente de inspiración. La mayoría procede de entornos muy desfavorecidos: hogares destrozados por la violencia doméstica, el hambre y el alcoholismo, entre otras lacras. Estos chavales no tuvieron la misma suerte que nosotros. Algunos fueron abandonados por sus familias y pasaron la infancia en campos de cultivo, en fábricas de ladrillos o fregando platos en restaurantes.
Sin embargo, nunca los he oído quejarse. Al contrario: sonríen con sinceridad, siempre están dispuestos a ayudar a los demás y tienen sed de aprender. Siento por el carácter de estos chavales un orgullo que roza la vanidad. Por eso, año tras año, el proyecto Dreams of Kathmandu se ha esforzado por financiar la educación, la ropa y la alimentación de este grupo de niños. Se merecen el mundo.

Actualmente, los gastos anuales del orfanato Sharadas ascienden a 10.000 €. Por eso, es necesario encontrar fuentes de financiación para que nunca les falte comida en la mesa ni material escolar en la mochila. Recaudar esta cantidad es un esfuerzo que asumo de frente. No me rindo ni le doy la espalda a la responsabilidad. Si lo hiciera, estos niños no tendrían qué comer y verían sus sueños hechos añicos.

Cuando en 2019 el director del orfanato, Milan Pariyar, me pidió ayuda para terminar la reconstrucción del edificio que alberga la institución, mi respuesta no podía ser más clara: “¡Vamos allá!”. Milan necesitaba 3.000 € para pintar el edificio y hacer la fontanería y la instalación eléctrica. Estas eran las prioridades, pero si conseguíamos una cantidad extra, también compraríamos camas, armarios y paneles térmicos para calentar el agua.
Para entonces, ya me había contagiado la fiebre del alpinismo y decidí que había llegado el momento de escalar una montaña más alta. Así fue como, después de la caminata por la India, nació la segunda Aventura Humanitaria: subir al Island Peak (6.165 metros), en la cordillera del Himalaya, y recaudar fondos suficientes para reconstruir el orfanato Sharadas.

Fue un viaje de proporciones épicas, de dos semanas de duración. En aquel momento, era un principiante en el arte del alpinismo y nunca había estado por encima de los seis mil metros de altitud. No sabía hacer un nudo en una cuerda ni ponerme los crampones en las botas. Por suerte, todo salió bien. La noche del ataque a cumbre, salí de la tienda a medianoche con mi guía y, en medio de la oscuridad total, no llegamos a la cumbre hasta siete horas más tarde.
Fue la primera vez que me adentré en los dominios de la alta montaña, crucé grietas en el hielo y subí por barrancos helados de decenas de metros de altura. Al final, la recaudación fue un éxito arrollador. En total se reunieron más de cuatro mil euros, que permitieron no solo reconstruir el orfanato, sino también equiparlo con muebles y paneles solares.
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