Ascenso al Ama Dablam: 6.856 metros
Fecha: Octubre de 2021
Lugar: Cordillera del Himalaya, Nepal
Objetivo: Escalar el Ama Dablam y recaudar 6.856 €
Total recaudado: 9.274 €
Destino de los fondos: Construcción de una casa en las afueras de Katmandú para la familia de Samir Bista, que lo había perdido todo en el terremoto de 2015.
Fue amor a primera vista. En mi opinión, el Ama Dablam es la montaña más bonita del mundo. En la lengua sherpa, su nombre significa “El collar de perlas de la madre”, en alusión al enorme bloque de hielo que cuelga junto a la cumbre. Parece un iceberg encajado en la ladera, a punto de desplomarse en cualquier momento. Vi el Ama Dablam por primera vez en octubre de 2017, durante mi primer viaje al valle del Solukhumbu, en el corazón del Himalaya. En aquel momento, mi objetivo era llegar al campo base del Everest. Estaba lejos de imaginar que un día intentaría escalar las montañas más altas del planeta.
La belleza de este pico solo es comparable al riesgo de muerte y a las tragedias que se abaten sobre sus laderas. Es un reto exigente y técnico. Hay secciones muy expuestas al peligro de avalanchas y precipicios de miles de metros. Para alcanzar la cumbre del Ama Dablam hay que recorrer secciones estrechas como el filo de una navaja.

Edmund Hillary, el primer hombre en llegar a la cumbre del Everest junto a Tenzing Norgay Sherpa, llegó a declarar el Ama Dablam “imposible de escalar”. Se conquistó por primera vez en 1961, en una expedición de la que formaban parte alpinistas del Reino Unido, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Las secciones más temidas son la Yellow Tower y el Mushroom Ridge.
Si mi intención era alcanzar la cumbre del Everest, antes tenía que escalar otros picos para probar todo el equipo y adquirir nuevos conocimientos. Por ese motivo, en 2021 elegí el Ama Dablam. Si superaba este obstáculo, estaría mejor preparado para cumplir mi sueño. Era una especie de prueba final para el Everest.

Aproveché este reto para recaudar donativos y cumplir una vieja promesa: construir una casa para la familia del joven Samir Bista en Bistagaon, al sur de Katmandú. Conocí a Samir justo después del terremoto de 2015, en una ocasión en que fui a su aldea a repartir alimentos. Él solo tenía nueve años, pero allí nació una gran amistad.
Samir y sus padres se quedaron sin casa el día del terremoto. Me contó que estaban en el salón y las paredes se derrumbaron en pocos segundos. Se salvaron por poco. Desde aquel fatídico día vivían en un refugio temporal en condiciones inhumanas: una chabola hecha con planchas de zinc, a menudo compartida con perros y gallinas. Había llegado la hora de acabar con esta desgracia y levantar una casa nueva para la familia de Samir.

La expedición al Ama Dablam fue una victoria rotunda. Fueron tres semanas difíciles, pero al final alcancé la cumbre de esta montaña, que muchos consideran más difícil que el propio Everest. Y se superó la cantidad recaudada para financiar la casa de Samir. El total de donativos ascendió a 9.274 € y, dos años después, en 2023, la casa por fin se construyó.
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